Cierro los ojos, imagino qué no estoy así… nada pasa y no existo. Soy un ser flotando en el aire…sin problemas, sin alegrías, sin nada, solo yo. Quiero pensar que todo tiene solución, se puede deshacer lo que está hecho, volver en el tiempo y cambiar lo que debe ser cambiado. Viajar, volar, soñar otra vez. Cierro los ojos y pienso que aún queda el futuro, que lo aguardo con todo mi entusiasmo. Que el temor, la duda y la incertidumbre no existen. Sueño tal vez que tú no estás…pero no te extrañaré, porque nunca exististe y nunca te podre recordar, aunque sea cruel. Cierro los ojos y sigo siendo la niña que ríe con sus amigas en la escuela, que nada ha pasado. Que lo más importante es ver qué comer a la hora del recreo, ver el programa de las tres y nada más. Cierro los ojos y olvido mis responsabilidades. Ya no soy un adulto, y vuelvo a pensar qué la vida no es este camino interminable e insufrible, sino años por delante de diversión y de juegos.
Lourdes Patricia Ramos Corrales
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